Mia Mazzillo, Abbie Sevilla y Angie Miranda, gimnastas del Atlántico.
Mia Mazzillo, Abbie Sevilla y Angie Miranda, gimnastas del Atlántico.
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Angie, Mia y Abbie, tres guerreras, tres ciudades y un solo destino: alcanzar la gloria

Las tres deportistas son las grandes referentes de la gimnasia artística del Atlántico.

En la gimnasia artística no existen los caminos fáciles. Detrás de cada rutina perfecta hay lágrimas escondidas, dolores que nadie ve y jornadas de entrenamientos interminables donde el cansancio muchas veces vence al cuerpo, pero jamás al corazón. Cada salto deja marcas, cada caída enseña una lección y cada medalla guarda historias silenciosas de sacrificio que pocas personas alcanzan a imaginar.

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Por eso, la historia de Angie Miranda Palmera, Mia Mazzillo Angulo y Abbie Sevilla Castro tiene un significado especial. Porque, aunque entrenan en ciudades distintas, aunque sus vidas transcurren lejos unas de otras y aunque recorren caminos diferentes, las tres persiguen exactamente el mismo sueño: alcanzar la gloria llevando el nombre del Atlántico a lo más alto.

Como en la legendaria historia de los tres mosqueteros, cada una posee una esencia distinta y un poder natural. Angie representa la experiencia, la fuerza y el liderazgo; Mia simboliza la tenacidad y la ambición de romper límites, mientras que Abbie encarna la ternura mezclada con un talento arrollador que parece no tener techo. Separadas por kilómetros, unidas por la pasión.

Medellín fue el escenario donde el destino volvió a reunirlas en el Campeonato Nacional de Gimnasia Artística Femenina. Entre entrenamientos, competencias y nervios, también hubo espacio para las risas, las bromas y ese ambiente de compañerismo que solo se crea entre quienes entienden el sacrificio del deporte de alto rendimiento. Compartieron como amigas, pero también dejaron claro que, hoy por hoy, son las grandes referentes de la gimnasia artística del Atlántico y, para muchos, las más prometedoras de toda la Costa Caribe.

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Angie Estrella Miranda Palmera juega el papel de la veterana guerrera. Nacida en Barranquilla el 23 de abril de 2008, ya alcanzó la mayoría de edad y es considerada por muchos como la mejor gimnasta en la historia del departamento del Atlántico. Actualmente entrena en la ciudad de Cali bajo la dirección del profesor Guido Navia, buscando perfeccionar cada detalle para entrar en el top 3 de las mejores gimnastas colombianas del momento. Angie transmite seguridad, carácter y determinación. Tiene esa mirada de quien ya entendió que el talento, por sí solo, no alcanza si no se acompaña con disciplina.

Mia Mazzillo Angulo, en cambio, es la explosión de competitividad y talento natural. Lo ganó todo en USAG durante los últimos años y ahora decidió asumir un desafío aún más grande: dar el salto a FIG en la categoría prejuvenil. Nació el 29 de septiembre de 2012 y, desde Barranquilla, trabaja cada día en el Club Gymnastics Gold Barranquilla junto a su entrenador Édgar Padilla Galvis. Mia sueña con representar a Colombia en unos Juegos Olímpicos y posee algo que no se enseña: una mentalidad ganadora que aparece justo en los momentos importantes.

Y luego está Abbie Sevilla, la más pequeña de las tres mosqueteras, pero quizá una de las que más despierta ilusión. Entrena en Cajicá, Cundinamarca, junto a William Castellanos, Laura Herrera y Sebastián Ibáñez. Sus padres dejaron Barranquilla para acompañarla en la persecución de un sueño que parece cada vez más cercano. Abbie transmite alegría, inocencia y pasión pura por la gimnasia artística. Tiene ese brillo especial de las deportistas que disfrutan cada rutina como si fuera un juego, aunque detrás existan enormes sacrificios familiares.

Las tres son distintas incluso fuera del gimnasio. Mientras Mia disfruta una buena sopa de mondongo, Abbie prefiere el sushi y Angie no cambia una salchipapa por nada. Diferentes gustos, diferentes ciudades y diferentes personalidades. Pero cuando llega el momento de competir, las tres se transforman en una sola fuerza que representa con orgullo los colores del Atlántico.

Porque, al final, más allá de las medallas, los entrenadores o las ciudades donde entrenan, Angie, Mia y Abbie tienen algo que las hace únicas: la capacidad de demostrar que los sueños grandes no conocen fronteras cuando se luchan con el corazón.

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